“Nuclear sí, por supuesto
Nuclear sí, cómo no.”
Ya puedo tachar otra cosa de mi lista de “Cosas que hacer antes de morir” porque, amiguitos, anoche fui a ver a El Aviador Dro Y Sus Obreros Especializados en directo.
Si, El Aviador es uno de mis mitos musicales. Los empecé a escuchar desde sus comienzos, pero sólo lo que sonaba por la radio ya que entonces no compraba discos, y me gustaban bastante. Luego les perdí la pista durante años, pensaba que se habían disuelto porque crearon su propio sello musical y de distribución de videojuegos, pero no, ellos siguieron con lo suyo sin sonar tanto en la radio ni salir en la tele. Cuando supe de que seguían en activo decidí que tenía que verlos en directo algún día antes de que llegasen a retirarse de verdad.
El otro día vi en el metro un cartel de algo llamado Alternativas En Concierto, había mogollón de cantantes y grupos anunciados para actuar por diversas salas de Madrid, y uno de ellos eran Aviador Dro. Como estoy un poco saturado del trabajo y no tenía muchas ganas de salir del curro y meterme en un concierto, pensé que tendría que dejarlo para otra ocasión. Pero a dos días del concierto me di cuenta que caía en sabado, y encima el précio era de tan sólo 7 euros. Así que, en cuanto llegué a casa busque la página donde se vendían las entradas con la sensación de que había dejado pasar demasiados días y ya estarían agotadas. Pero no, las había. ¡Bien!
El concierto fue en la Sala Wurlitzer, sitio del que no había oido ni hablar, a pesar de estar justo al lado de un portal en el que estuve trabajando una vez.
Llegué pronto. A la puerta había muy poquita gente, 3 o 4 personas. Localicé la puerta de la Sala porque en la entrada ponía el numero, ya que en el exterior no había ningún cartel. Se suponía que abrían a las 22:00 pero allí no abría nadie. La gente empezó a llegar y también los aviadores, que también tuvieron que esperar en la calle. Algunos de los seguidores aprovecharon para saludarles y hacerse fotos con Servando Carballar. De haberlo sabído me hubiera llevado cámara y algún cd para que me lo firmasen.
Casi media hora después abrieron la puerta y pudimos entrar. Yo esperaba algo grande como La Ribiera o algo similar, pero en vez de eso me econtré con un bar alargado y que tenía al fondo un mini escenario en un rincon. La presencía de los aviadores me hizo pensar que iban a tocar primero y así podría irme pronto, porque también iban a tocar Ginferno, grupo del que no había escuchado nada y no tenía especial interés.
El caso es que ya dentro, en el mini escenario no preparaban nada. Solo se veía un caos de teclados pegados a la pared, una batería, amplificadores y una escalera de las de tijera, todo allí enmedio. Y yo temiendo que hasta que nadie subiese a ordenar aquello, y quitar la escalera, que no veais como cantaba, no iba a empezar el espectáculo. Y en eso que vienen dos tipos con guitarras y un chico con gafas que se sentó a la batería y empezaron a tocar, ajenos al caos en el que estaban. Eran, claro, Ginferno. Su música era rarísima, instrumental pero casi sin melodía y con unos cambios de ritmo de lo más bruscos. Al acabar el primer tema pasa a mi lado un tio altísimo con una cerveza en la mano y se sube al escenario, y entonces se desveló el misterio de la escalera. El alto era el cantante, que se sentó detrás del batería, cogió un par de baquetas, y a la vez que cantaba con una voz cascadisíma aporreaba la escalera y unos botes de pintura que tenía atados a unos hierros que tenía a los pies. Era un tio muy excentrico. Hubo un momento en que dejó de tocar e interrumpió a los demás porque decía que había perdido el ritmo, lo cual provocó las carcajadas del público. Fue un concierto raro, pero que me acabó gustando su música, y desde luego, se metieron al público en el bolsillo. Y yo que me lo quería perder…
Al acabar ellos mismos desmontaron su tinglado y ya se hizo sitio para los aviadores, quienes también se subieron al escenario, excepto Biovac N, a colocar también sus instrumentos y probarlos. Los situaron donde debían estar, enchufaron los cables donde debían ser enchufados y se fueron para volver a los pocos minutos ya “uniformados”, y a partir de ahí se desató la locura mutante.Empezaron muy marciales ellos con Libertad, Igualdad, Electricidad, que escuchaba por primera vez y que me parece magnífica para comenzar el concierto.
Biovac N para el aspecto que tiene me sorprendió bastante. Es un magnífico frontman. El tío no para de moverse, derrocha energía y siempre tiene algún comentario ocurrente con el que meterse al público en el bolsillo, como cuando sonaba la intro de Nuclear Si, que va y dice: “esta es la versión para grandes estadios”. Por no hablar de que, al no haber valla de seguridad, estabamos tan pegados al escenario que nos acercaba el microfono hasta la misma boca para que nos desgañitasemos cantando o gritando. Porque sí, yo estaba en primera fila.
También confesó que entre el público se hallaban 5 antiguos aviadores, lo cual hacía que fuese la primera vez que se juntaban tantos a la vez. Todos y cada uno de ellos se llevaron la consiguiente ovación del público al ser presentados.
El show no llegó a durar hora y media, pero fue tan intenso y divertido que, aunque eché en falta alguna canción y otras no me llegaron tanto por no conocerlas, fue una gozada de principio a fin y ni me faltó ni me sobró ninguna de las que tocaron. Fue una noche mítica, de las que no se olvidan.
Y para acabar, la anecdota: ¿Recordais que en el post de Cuimhne dije que yo era el segundo en elegir el dibujito porque el primero de la fila fue el de la tienda de comics? pues, sorpresa, anoche estaba allí también: el de la guitarra. ¡Era uno de ellos y yo sin saberlo!
Por supuesto, la cosa tiene su explicación. La tienda era Generación X, y esas tiendas son de Servando Carballar (Biovac N), dato que sí conocía. Lo que no tengo claro es si este hombre está allí habitualmente o fue solo ese día.





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