Operation: Mindcrime II no fue un mal disco. Fue una apuesta arriesgada porque, por muy Queensrÿche que sean, había que tenerlos cuadrados para querer repetir el éxito de su primera parte. No lo consiguieron, claro. Para mi gusto flojeaba hacia el final y la canción que lo cerraba, a la que casi nunca llego cuando lo escucho, nunca estará a la altura de la mítica Eyes Of A Stranger.
Y quién me iba a decir que su siguiente disco de estudio iba a ser otro igual de conceptual que sus Operations. Bueno, entre este y O: M II hubo uno de versiones de otra gente, por lo que no cuenta.
American Soldier, como ya se intuye por el título, es un homenaje al ejercito americano, que mete al oyente en el pellejo de los soldados para conocer cómo viven desde dentro la guerra, lo que sienten al perder a sus compañeros, la nostalgia por sus seres queridos que se encuentran a miles de kms… En definitiva, se ocupan de las personas que combaten y no de las guerras que libran; acercando sus vivencias mediante textimonios de soldados reales que pueden escucharse a lo largo de todo el disco.
En lo musical me ha gustado bastante más que O: M II, aunque cuesta digerirlo a la primera por la extrañeza que causan los textimonios de los militares, pero las canciones acaban siendo muy pegadizas, y hay auténticas joyas como Home Again, una de las más melódicas centrada en la nostalgia por la familia, en la que se puede escuchar cantar a la hija (creo) de Geoff Tate. O mi favoritísima, A Dead Man´s Words, sobre un soldado herido que camina perdido y muerto de sed por el desierto. Es tan inmersiva que te hace sentir el cansancio, el calor, la sed y la muerte acercándose.
Una maravilla el American Soldier este. No escucho otra cosa desde hace días.
Os dejo con el video de una de las canciones.















reznorix@gmail.com